Impacto en la adherencia al conocer la presencia de placas de ateroma tras ecografía

Autores: Leopoldo Pérez de Isla, Jesús Flores Soler, Julián Pérez Villacastín-Domínguez

Introducción:

Las enfermedades Cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en todo el mundo. Según datos publicados en 2019 por la OMS, cerca de 17,7 millones de personas han perdido la vida por enfermedad cardiovascular, lo que representa un 32% de todas las causas de muerte registradas en el mundo (1).

En Europa, cerca de 4 millones de personas fallecen por enfermedad cardiovascular aterosclerótica. En España, las ECV son la primera causa de muerte por delante incluso del cáncer y las enfermedades respiratorias, con 120.859 decesos, según el INE en 2018 (2). Los clásicos factores de riesgo cardiovascular juegan un rol fundamental en la formación de la placa de ateroma, la lesión endotelial más representativa para el desarrollo de las ECV, muy relacionada con elevados niveles de colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (LDL-colesterol), considerado tras la evidencia que es el evento clave de la aterogénesis (3). Por tanto, las estrategias de control de este factor de riesgo cardiovascular son el objeto de las intervenciones sanitarias tanto en prevención primaria como secundaria (4).

La obesidad, sedentarismo, tabaquismo, dislipemia, hipertensión y diabetes son los factores clave para disminuir la incidencia de eventos cardiovasculares a través de tratamientos no farmacológicos y farmacológicos. La adherencia terapéutica a fármacos hipolipemiantes es crítica para lograr un buen control de estos pacientes (5); y es que en general, alrededor de 43% de los pacientes con enfermedad cardiovascular no son adherentes en su tratamiento, bien sea de forma intencionada o no (6). Existen métodos para medir la adherencia terapéutica (directos e indirectos) (7).